Nicolás Maduro ordena reprimir la rebelión contra los apagones en Venezuela

14617840303679Venezuela se encuentra ingresada en una ficticia Unidad de Cuidados Intensivos con un diagnóstico que hace temblar hasta al más optimista de los bolivarianos. El país con mayores reservas de petróleo del planeta asemeja hoy uno a uno de esos enfermos a los que van fallando un órgano tras otro y que incluso, para más inri revolucionario, sufre el ataque de una bacteria hospitalaria.

Tan profunda es la crisis energética que Nicolás Maduro se ha visto obligado a decretar nuevas medidas urgentes para luchar durante las próximas dos semanas contra esa nueva bacteria llamada colapso eléctrico: los tres millones de empleados públicos sólo trabajarán lunes y martes (durante media jornada) y los colegios nacionales también descansarán los viernes.

El objetivo bolivariano es ahorrar energía y proteger al gigantesco embalse del Guri (que produce el 63% de la energía eléctrica) que, según la versión gubernamental, se encuentra a menos de dos metros del colapso por culpa de la sequía. “Hemos logrado reducir la caída del Guri, de 22 centímetros por día a sólo 10 con todas las medidas, incluso el plan de administración de carga, que se hizo con una visión racional, humanista, de protección“, se ha ufanado Maduro entre invocaciones al patriotismo y a Dios, como si fuera presidente de un país que sólo existe en su imaginación.

El plan de administración de carga es el eufemismo que usa el oficialismo para denominar al racionamiento eléctrico de cuatro horas diarias que sufre casi todo el país, salvo Caracas, desde el lunes pasado. Una dieta energética que, sumada a las constantes fallas en el servicio, al descontrol y a la ineficacia gubernamental, han encendido Maracaibo, la segunda ciudad del país. Dos noches marcadas por 30 protestas, barricadas, caceroladas, saqueos y 25 detenidos que han provocado el reforzamiento militar y policial en el principal estado petrolero.

Los focos de protesta, de tamaño pequeño pero llenos de rabia, se extendieron en al menos ocho estados. “Un pequeño grupo de insensatos ha tratado de incendiar otra vez la pradera con las guarimbas [protestas]”, se ha quejado Maduro, quien ha ordenado reprimir los actos violentos tras los apagones que asolan al país. “El que intente violencia frente a una circunstancia como ésta, con el decreto de emergencia que está vigente, hay que caerle con todo el peso de la ley“, ha subrayado el ‘hijo de Chávez’.

No obstante, y pese al control que asegura mantener sobre el país, Maduro ha anunciado por primera vez que va a pedir ayuda sobre el cambio climático a Naciones Unidas. “Tenemos contacto con sus organismos científicos, vamos a pedir su ayuda científica y técnica para hacer obras de recuperación”, ha adelantado.

Una palabra ha resumido las primeras reacciones en el país ante el anuncio presidencial: estupefacción. “Estamos en plena recesión económica [analistas calculan una caída del 8% del PIB para este año] y el Gobierno decide que no trabajemos, esto es una pesadilla“, ha criticado Micky R., mientras hacía una cola de 30 minutos para comprar dos barras de pantambién están racionadas– en Santa Mónica.

“Que la administración pública no trabaje tres días ni se nota. Tampoco trabajaban mucho antes, pura política“, ha ironizado Jorge Roig, ex presidente de la patronal empresarial.

La crisis energética en Venezuela cumple ocho años. La sequía provocada por El Niño se ha sumado a una pésima gestión política: la oposición calcula que durante el periodo revolucionario 60.000 millones destinados al sector eléctrico han caído en manos de la corrupción o se han malgastado en inversiones deficientes.

El plan de racionamiento eléctrico se suma a una larga lista de plagas bíblicas, que han convertido al venezolano en el paria de las Américas. La mayor inflación del planeta (el FMI teme que en 2016 los precios suban un 700%), la violencia urbana más exacerbada, la escasez de alimentos y medicinas, el desabastecimiento de productos básicos y la falta de agua provocada por la sequía conspiran todos los días contra su calidad de vida.

Las quejas por los cortes de luz se mezclan con las de escasez de alimentos y sus precios astronómicos. La canasta alimenticia básica de una familia venezolana (padre, madre y tres hijos) aumentó en marzo hasta 142.853 bolívares, lo que representa más de 12 salarios mínimos (11.577 bolívares). En un recorrido realizado el pasado sábado por seis supermercados de Caracas, este corresponsal no encontró leche, harina, aceite, pasta, mantequilla, café ni azúcar. Acceder a cualquiera de estos productos en el mercado negro es complejo y a precios astronómicos. Y a precio regulado sólo aparecen de vez en cuando y tras esperar varias horas en las colas que recorren el país.

¿Cómo mitigar el impacto de las crisis social, económica y política? Recurriendo al manual revolucionario más clásico: las cortinas de humo. Maduro ha pronosticado que sus enemigos preparan un golpe de Estado para el 15 de mayo, uno más para la conspiranoia de todos los días. La última denuncia la realizó el domingo el general Vladimir Padrino, apuntando al Parlamento Europeo y al Gobierno de Estados Unidos como cómplices de un “golpe en curso”.

El primer mandatario aprovechó para arremeter de nuevo contra España, “uno de los países desde donde más se nos ataca, todos los días, brutal”. “Hay mucho de racismo histórico y social en los ataques de la oligarquía española contra el esfuerzo que hace Venezuela por construir su propia revolución”, ha insistido el primer mandatario. “Tienen una obsesión fatal con Venezuela, con la revolución, con Hugo Chávez y ahora conmigo, obsesión fatal de las televisoras españolas”, ha repetido el presidente quien, pese a declararse desde hace tiempo fan incondicional de la serie ‘Aquí no hay quien viva’ ha situado ahora a Antena 3 en el centro de sus críticas.

La artillería del pensamiento, como se autodenomina el todopoderoso sistema de medios chavistas, también lleva la guerra por su cuenta: “Corporaciones mediáticas agudizan ‘bullying’ mediático contra Venezuela“, tituló este miércoles el diario público ‘El Correo del Orinoco’ a doble página.

Las relaciones entre ambos países viven uno de sus peores momentos históricos. El embajador español en Caracas, Antonio Pérez-Hernández, fue llamado a consultas a principios de abril tras los “insultos intolerables” de Maduro contra Rajoy.

Aunque no lo parezca, la batalla política está en otra parte. La oposición se apuntó por KO el segundo asalto del revocatorio contra Maduro al realizar este miércoles con éxito su primera jornada de recogida de firmas. En todos los estados se reportaron colas de personas dispuestas a sumar para alcanzar la cifra mágica que necesita la Unidad Democrática en este primer paso: 195.721.

“La planilla para las firmas generó entusiasmo porque inicia un proceso, pero ahora es que tenemos que sortear obstáculos. Espero que la recolección de firmas la tengamos listas en las próximas horas”, ha subrayado el gobernador Henrique Capriles, principal defensor de esta vía constitucional en este año para sacar a Maduro del Palacio de Miraflores.

“La oposición no tiene la capacidad para detener un estallido social”, ha sentenciado el líder opositor.

EL MUNDO