Rousseff asegura que se defenderá en el Senado y promete derrotar el «golpe»

rousseff--620x349La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ha afirmado este lunes que está dispuesta a defender su mandato ante el Senado, que deberá decidir si será sometida a un juicio político, y aunque confesó sentirse «triste», ha sostenido que derrotará el «golpe».

Rousseff convocó una rueda de prensa un día después de que la Cámara de Diputados aprobara y remitiera al Senado una petición para que se inicie un juicio con miras a su destitución por maniobras contables que el Gobierno realizó para maquillar sus resultados en los últimos dos años.

La mandataria admitió estar «triste», pero no «abatida», y dijo que ha quedado frente a una «situación que sólo puede provocar una inmensa sensación de injusticia y de que hay en Brasil una violencia contra la verdad, la democracia y el Estado de Derecho».

La presidenta aseguró también que, una vez que el proceso con vistas a un posible juicio político se inicie en el Senado, confía en que tendrá la «oportunidad» de defenderse y demostrar que, en su caso, «se usa la apariencia de un proceso democrático para practicar un abominable crimen, como es condenar a un inocente».

Rousseff insistió en que las maniobras contables que sustentan la acusación no suponen una ilegalidad y mucho menos un «delito de responsabilidad», como la Constitución define las causas que pueden llevar a la destitución de un mandatario. «Practiqué esos actos, que son practicados por todo presidente en el ejercicio de su cargo, y cuando un presidente practica actos administrativos lo hace basado en toda una cadena de decisión, con análisis técnicos y jurídicos», indicó.

Por momentos emocionada, apuntó que con otros mandatarios esas maniobras «fueron consideradas legales» y que siente que a ella le «reservan un tratamiento que no se le dio a nadie». También consideró «interesante» que no hay en su contra «ninguna acusación de desvíos de dinero, de enriquecimiento ilícito o de ocultar cuentas en el exterior», que sí pesan contra quienes la juzgan, en alusión al presidente de la Cámara Baja, Eduardo Cunha, imputado por esos delitos.

Rousseff recordó que en su juventud se enfrentó por «convicción» a una dictadura y afirmó que ahora, en su madurez, enfrentará de la misma forma «un golpe de Estado, que no es de los tradicionales, pero es un golpe». También dijo que «siempre» luchó, creyó y defendió la democracia y que ahora tiene «ánimo, fuerza y coraje suficientes para enfrentar esta injusticia», a pesar de confesar y reflejar en su rostro «una enorme tristeza».

Criticó además la sesión de la Cámara Baja de este domingo, en la que sostuvo que «no se vio una discusión sobre el supuesto crimen de responsabilidad», sino diputados «votando por Dios o la familia» y con intenciones puramente políticas y no jurídicas.

«Creo que no podemos aceptar jamás que no se cumpla la legalidad» y que se debe «buscar un padrón de seriedad mayor cuando se trata de democracia», indicó en alusión a escenas vistas en la Cámara Baja, en la que los diputados votaron en nombre de cosas insólitas, como uno que lo hizo en nombre de «todos los corredores de seguros».

ABC